BIRMINGHAM, Alabama - Ana Jiménez y su marido estaban tan atemorizados de ser repatriados a México cuando entró en vigencia en Alabama una estricta ley contra la inmigración ilegal que huyeron a más de 3,200 kilómetros (2,000 millas), a Los Angeles, donde se hacinaron en un departamento de dos dormitorios con más de 20 familiares.

Ahora se encuentran entre las familias que regresan a ciudades como Birmingham después que no se materializaron las temidas deportaciones en masa y que los tribunales de justicia bloquearon partes de la ley.

Nadie sabe cuánta gente salió inicialmente del estado y por lo tanto es imposible precisar cuántos regresaron. Pero algunos inmigrantes sin documentación habilitante están volviendo después de no haber podido hallar empleo en otros sitios y de haber perdido las viviendas que habían habitado durante años.

De 18 inmigrantes hispanos entrevistados por The Associated Press en el área de Birmingham, seis dijeron tener amigos o familiares que habían regresado a Alabama después de huir a causa de la ley.

En cuanto a Jiménez, se fue de Birmingham con su marido, padre y hermano tres días después que la ley entró en vigencia. Ahora, todos han vuelto excepto su hermano. La mujer dijo por medio de un intérprete que nada ha cambiado demasiado, aunque no puede volver a su empleo en un restaurante de McDonald's debido a que los encargados revisan los documentos de ciudadanía.

"Todo es igual. Pero ahora no puedo trabajar", agregó. Dijo que la familia sobrevivía con el ingreso de su marido, que instala pisos y alfombras.

El gobierno de Barack Obama, grupos de inmigrantes y otros interpusieron una demanda contra la ley de Alabama, y un tribunal nacional de apelaciones oirá las argumentaciones el 1 de marzo. La Corte Suprema oirá argumentos orales un mes después acerca de las medidas en Arizona contra la inmigración ilegal, que no es considerada tan estricta como la de Alabama.

Los republicanos que apoyaron las medidas antiinmigrantes confiaron en que las disposiciones estrictas —como dificultar o imposibilitar hallar empleo y vivienda legalmente, entre otras cosas— obliguen a la gente a irse del estado.

Entre los que se fueron están Verenece Flores y su marido. Vendieron su casa en Birmingham y se mudaron con sus tres hijitos a Chicago. Pero la pareja mexicana que vive en Estados Unidos sin documentación legal tampoco pudo encontrar empleo y sus familiares les dijeron que los automovilistas a quienes paraban en la calle y no tenían documentación no eran deportados, como algunos habían temido.

La familia se ha quedado en casa de familiares y Flores sigue "un poquito asustada" por la ley. Pero agregó que estaba feliz de regresar. Flores había vivido aquí durante 15 años antes de la breve estadía en Chicago. También los hijos están contentos y su marido ha vuelto a encontrar empleo en la construcción.