El melanoma es una de las formas más serias de cáncer de piel, y como tal, su prevención no es para tomar a la ligera. Ya todos conocemos la importancia de defenderse del sol como principal medida para luchar contra este enemigo. Ahora es tiempo de ponerte en acción para protegerte.

De acuerdo con el reporte "Cancer facts and figures 2012", publicado por la American Cancer Society, se estima que este año 76,250 personas serán diagnosticadas con melanoma.

Te contamos de qué manera un pequeño cambio de hábito diario puede marcar la diferencia y ayudarte a combatir este temible enemigo:

Escúdate y escóndete

El sol es uno de los principales promotores del cáncer de piel, de hecho éste se desarrolla con mayor frecuencia en las zonas del cuerpo expuestas a los rayos solares. Sencillas medidas pueden ayudarte a protegerte de su efecto dañino, como:

- Utilizar a diario un protector solar con factor de protección solar (FPS) de 30 o más, cuyo espectro incluya protección contra rayos UVA y UVB. Aplícalo en todas las partes de tu cuerpo que no estén cubiertas por ropa; 20 minutos antes de salir e inclusive en días nublados o lluviosos. Si estás expuesto al sol, reaplica cada 2 horas.

-  Evitar el sol entre las 10 am y las 2 pm, que es cuando cae a plomo. Si sales en ese horario quédate en la sombra y lleva gafas oscuras y gorra o sombrero.

-  Tener precaución extra si te encuentras cerca del agua, la nieve o la arena. El reflejo intensifica los efectos dañinos del sol.

-  Alejarte de las camas de bronceado. La Academia Americana de Dermatología indica que incrementan el riesgo de padecer cáncer en la piel hasta en un 75%.

Espía al enemigo: Analiza tu piel

El cáncer de piel es el único que puede distinguirse sobre la superficie de la piel, como el melanoma, cuyo diagnóstico oportuno es fundamental para vencerlo. Conoce tu piel y examínala regularmente en busca de signos sopechosos como:

- Lunares que han crecido, cambiado de forma o de color
- Lunares asimétricos: cuando una parte de ellos luce diferente a la otra
- Lunares con bordes irregulares
- Lesiones parecidas a hematomas que desaparecen y regresan
- Lunares o manchas en la piel que presentan comezón, sangrado o dolor

Asegúrate de examinar también zonas como pies y manos, axilas, cuero cabelludo, genitales y especialmente las uñas, ya que el melanoma puede aparecer debajo de ellas.

Ante cualquiera de estos signos acude oportunamente a un dermatólogo, y no te olvides de visitar periódicamente el consultorio.


Fuente: Academia Americana de Dermatología