Darle a la piel los cuidados que necesita, es esencial para que luzca radiante. La exfoliación se considera uno de ellos y forma parte de las rutinas de belleza recomendadas por los expertos. Sin embargo no todas las pieles la toleran de la misma forma y en algunos casos puede afectarla.

¿Cómo beneficia a tu piel?

La piel se renueva constantemente de manera natural, para conservarse en buenas condiciones. El proceso, deja en su superficie, células muertas que si se acumulan puede propiciar falta de luminosidad o textura desigual, entre otras imperfecciones. Al exfoliar ayudamos a retirar esas células muertas, lo que de acuerdo con el portal especializado en tratamientos cosméticos y quirúrgicos, Your Plastic Surgery Guide, puede ayudar a suavizarla y a reactivar sus funciones para defenderse mejor del deterioro, conservar su aspecto uniforme y evitar la opacidad.

¿Puede ser contraproducente?

A pesar de los beneficios que la exfoliación puede aportar a la piel, hay que tomar en cuenta que no todas las pieles son iguales, por lo que no reaccionan de la misma forma al exfoliarlas. En algunos casos, son necesarias ciertas precauciones, pues el recurso, puede llegar a causar contratiempos. Es el caso de las pieles secas, sensibles o grasas.

La Academia Americana de Dermatología señala que, una exfoliación semanal, es suficiente para la pieles secas, ya que hacerlo con mayor frecuencia puede irritarlas. Del mismo modo, la Institución advierte que, si bien un cutis graso puede permitirse una exfoliación de una a dos veces por semana, ésta no es recomendable para casos de acné, ya que contrario a lo que piensa, la acción puede empeorar los brotes.

Las pieles sensibles, son propensas a llevarse la peor parte de una exfoliación inadecuada, pues de acuerdo con el portal especializado en salud WebMD, puede dar lugar a irritaciones severas, e incluso inflamaciones, enrojecimientos e intolerancia al sol.

Otro factor pocas veces revelado acerca de la exfoliación es que, sin importar el tipo de piel en que se aplique, puede hacerla más propensa a la resequedad. Así lo explica el Sitio WebMD, cuando remarca la importancia de aplicar siempre un humectante, después de exfoliar.

Como afirma dicho portal dedicado a la salud, el propósito de la exfoliación, es retirar las células muertas de la piel, más no remover los aceites naturales que constituyen una de sus barreras de protección más importantes. Por ello, es fundamental la guía de un experto que nos ayude a encontrar el producto, forma de uso y frecuencia de aplicación, adecuados.

Fuentes: aad.org, yourplasticsurgeryguide.com y webmd.com