Ciertos hábitos, que a simple vista parecen inofensivos, como usar productos equivocados o no lavar la brocha del polvo volátil, pueden convertirse en los peores enemigos de tu piel a medida que pasa el tiempo. Identifícalos, ponte manos a la obra para acabar con ellos y prepárate para lucir una piel más luminosa y radiante.

1. Brochas y esponjas sucias. No higienizar lo suficiente estas herramientas no sólo puede alterar el color y la apariencia de tu maquillaje, sino también ensuciar tus poros. Esto, unido a las bacterias en la brocha puede causar la aparición de granitos y espinillas. Lávalas con champú cada dos o tres semanas y déjalas secar bien antes de guardarlas.

2. Broncearse al sol. No podemos considerar al sol como un enemigo "secreto" de la piel, más bien es el más conocido de sus contrincantes. Sin embargo, merece que lo mencionemos. Es el gran responsable del envejecimiento prematuro, produciendo manchas, deshidratación, arrugas prematuras y hasta cáncer de piel.

3. Tabaco y alcohol. Fumar no sólo daña tu salud sino que promueve la aparición de arrugas y le quita luminosidad a tu piel. Estudios afirman que cada década de tabaco te hace lucir dos años y medio más vieja de lo que eres. Por su parte, el alcohol inflama tu piel y puede acelerar el proceso de envejecimiento.

4. La comida chatarra. Los alimentos procesados y las grasas saturadas pueden causarte acné, por lo cual los expertos recomiendan remplazarla por aquellos que te ofrecen grasas saludables como el avocado, las nueces o la mantequilla de maní, los granos y las proteínas.

5. Exceso de exfoliación. Tus esfuerzos por limpiar tus poros pueden llegar dañar tu piel si lo haces con mucha frecuencia, o si usas exfoliantes muy agresivos. No sólo puedes irritarla sino también, estimularla para que produzca más aceite, congestionando así tus poros.

6. El sedentarismo. El ejercicio incrementa el flujo de sangre hacia la piel, haciéndola lucir radiante y saludable. El estrés, que eleva tus niveles de cortisol y puede producir acné y otros males, se reduce con el ejercicio y esto se refleja inmediatamente en tu piel.

7. Trasnochar. Cuando duermes, el cuerpo se recupera de todos los daños sufridos durante el día, estrés y agotamiento entre ellos. No dormir lo suficiente vuelve más lento el proceso de renovación celular y hará que tu piel luzca cenicienta y opaca.