Las mujeres tienen numerosas armas con las que se enfrentamos a nosotros, los hombres, en todo tipo de situaciones. Pueden seducir de mil maneras distintas, adaptar su discurso, amoldarse a diferentes tipos de personas, reinventarse, sufrir, volver a amar... Y también en la cama tienen nuestros recursos. Uno de esos es fingir el orgasmo. ¿Realmente es útil? ¿Nos damos cuenta los hombres de que están fingiendo o no nos enteramos de nada?

En primer lugar, la pregunta que se impone como obligatoria es: ¿por qué finges? La respuestas pueden ser muchas, pero las conclusiones son dos: no quieres hacer quedar mal a tu compañero o, en cambio, no quieres que piense que, por más que trabaje duro, no alcanzarás el éxtasis. Ahora bien, una nueva pregunta se nos cruza en el camino: ¿fingir es la mejor forma de salir de la situación?

Muchas veces lo es. Es sencillo, un poco teatral pero eficiente, la cosa se termina, él se queda satisfecho... ¿y tú? ¿Te has puesto a pensar que, quizás, si le dices la verdad, todo sería más honesto, transparente y  puro? Por ejemplo: ese hombre no sabe tocarte, no sabe hacerte gozar y sin embargo se empeña y pone su mejor predisposición. Pero no hay caso y entonces comienzas falsamente a gemir. O lo notas inseguro, inestable y piensas que si no te siente llegar al orgasmo se deprimirá. O ese chico ya no te excita en lo más mínimo y lo único que quieres es que salga de arriba tuyo. La solución de fingir es útil sólo para el momento ese, pero no estarás solucionando el problema de fondo: ese chico no te gusta, no te excita o simplemente tienes un problema tú misma que te impide llegar al orgasmo.

Los hombres, en ese momento tan intenso, quedamos ciegos. Es raro que un hombre se dé cuenta de que una mujer finge, a menos de que exagere o lo hago poco verosímil. Pero normalmente los hombres nos sentimos orgullosos -y aliviados- de que ella también haya tocado el cielo con las manos. Y no nos preguntamos mucho más. Si algo nos llama la atención, se lo atribuimos a que cada mujer se estremece de manera diferente. Y que no todos los orgasmos son iguales.

Pero pocas cosas hay peores para un hombre que descubrir que la chica con la que está teniendo sexo está fingiendo. Para nosotros es una humillación y una falta de respeto. Mucho peor de que interrumpan los besos para decirnos que no lo están disfrutando.

Las consecuencias no ameritan correr el riesgo. Si se trata de un hombre con el que tienes una relación estable, lo más sano sería que lo hablen y mejoren su vida sexual para que ambos puedan disfrutarla y vivirla cada vez más plenamente. Si es un chico que encontraste en un bar y estás tiendo sexo casual, ¿cuál es el problema de decirle que, simplemente, no tienen feeling, que has pasado un momento muy agradable, que muchas gracias, y a otra cosa?

Es necesario derrumbar varios tabúes, ser más transparente, más auténtica. Y, sobre todo, apostar por un sexo más pleno, más potente. Si ves que estás teniendo problemas, consulta con un especialista o explora mejor las opciones antes de invitarlo a tu casa.