Nuestras manos nos ayudan a realizar un sinfín de actividades, y no siempre somos amables con ellas. Las sometemos a todo tipo de elementos –como polvo o detergentes– que les roban sus emolientes naturales; eso sin contar las arduas tareas que en ocasiones les exigimos. ¿El resultado? Una apariencia deteriorada y una textura reseca. Regrésales un poco de lo mucho que hacen por ti, consintiéndolas con un tratamiento de parafina que ayude a suavizarlas ¡y relajarlas!

¿En qué consiste?

Cada día son más los salones de belleza que ofrecen tratamientos de parafina, como complemento de un manicure, para mejorar la apariencia de las manos, pero ¿cómo funcionan?

La parafina es un ingrediente que, al aplicarse en la piel, le ayuda a retener la humedad; es por esto que se ha hecho tan popular para combatir la resequedad de las manos.

El procedimiento consiste en sumergir las manos en un baño templado de cera de parafina. Conforme se enfría, la cera se adhiere a la piel como si fuera un guante, con una sensación muy agradable, que nos ayuda a relajarnos y a disfrutar del momento, por 15 minutos, que es el tiempo promedio que se deja su aplicación, para que los ingredientes penetren en la piel. Una vez que se ha dejado actuar, la parafina se retira fácilmente.

Sus beneficios

Por su temperatura y tersura, un tratamiento de parafina, es un proceso relajante, así que, además de los beneficios para tu piel, este procedimiento puede tener un efecto tranquilizante si te sientes estresada.

De tus manos ¡ni hablar! Saldrán como nuevas del salón de belleza, se sentirán descansadas, pero sobre todo, suaves y humectadas. Si tenían aspecto agrietado o reseco, notarás la diferencia.