Ya se acercan las fiestas y con ellas los eventos más importantes del año. ¿Vas a invitar a cenar a tu jefe? ¿Irá tu familia a tu casa? Descubre cómo combinar los distintos tipos de vinos con las comidas y hacer de tu cena o almuerzo una experiencia deliciosa. Sorpréndelos y conviértete en una verdadera especialista.

Lo primero a tener en cuenta es que existen millones de combinaciones posibles: algunas serán geniales, otras no tanto. Lo que importa es que a ti te guste. Por suerte, existen algunas reglas que te orientarán a encontrar el equilibrio justo entre ellos. Aquí te contamos algunas:

1. Blancos ligeros: Son ideales para acompañar crustáceos cocidos, pescados blancos poco condimentados (cocidos, a la plancha, a la barbacoa), fiambres poco especiados…


2. Rosados: Para acompañar pescados azules (sardina, bonito, atún, jurel), paellas y arroces secos de carne, pasta italiana, menestras de verduras, carnes de cerdo y pollo. También se lo puede tomar como aperitivo por la tarde, bien frío.


3.  Tintos jóvenes: Son aquellos vinos producidos durante los últimos años. Sirven para acompañar asados de cordero, carnes gelatinosas (morros, manos de cerdo), estofados de carne, pollo asado, asados de ternera, quesos de corta y media curación.


4. Tintos maduros: Vinos añejos, con varios años de estacionamiento. Acompañan especialmente carnes rojas de vacuno (buey, vaca) asadas o a la parrilla, caza mayor (ciervo, jabalí, corzo) y determinadas especies de caza de pluma, como becada o paloma torcaz. Si hay en la mesa una salsa compleja, habrá un vino maduro.


5. Espumosos: Los vinos espumosos son siempre la primera alternativa para tomarlos como aperitivo y son los adecuados para acompañar canapés, pescados y mariscos en general.
Si eres una amante de los vinos, ha llegado la hora de comenzar a experimentar y de lucirte frente a tus invitados.