Los amigos son un pilar fundamental en nuestras vidas. Con ellos crecemos, en ellos nos apoyamos cuando la vida nos da la espalda y junto a ellos celebramos cuando somos felices. Conocen nuestros secretos más íntimos, nuestros miedos, nuestras miserias... Al igual que nosotros conocemos las de ellos. Por eso, cuando un amigo te traiciona, de la manera que fuera, el dolor es muy profundo y difícil de sanar. Toma nota de estos consejos.

Cuando alguien nos da una puñalada por la espalda son muchas las reacciones y sensaciones que nos llenan el alma. Nos sentimos estúpidos, nos enojamos con nosotros mismos y con todo el mundo, sentimos bronca, miedo, impotencia... El primer consejo, y uno de los más importantes, es que te permitas sentir todo lo que tu corazón necesite sentir. No te reprimas: llora, grita, haz lo que precises hacer para purificarte nuevamente.

La ira es un factor esencial para recuperarse de una traición, pero debes canalizarla de un modo correcto. Tienes todo el derecho de sentirte furiosa y fantasear con venganzas. Eso es más sano que echarte la culpa, pero no te recrees en ese sentimiento mucho tiempo, porque puede ser destructivo y terminar amargada. Utiliza la ira como motor para lidiar con los problemas que esa traición te ha causado.

No pierdas la confianza. Reaccionar a la deslealtad con una actitud paranoica es renunciar a hacer nuevas amistades o enamorarte otra vez. Es difícil, pero no dejes de creer en la gente. Sólo tómate un tiempo para sanar las heridas y poder elegir mejor la próxima vez.

No perdones por debilidad. Eso dará lugar a más infidelidades y traiciones. Si decides perdonar es porque te sientes fuerte para ser fiel a tus valores, exigir nuevas reglas y empezar de nuevo sobre cimientos diferentes.

Después de haber hecho el luto, haberte enojado, haber gritado... es tiempo de seguir hacia adelante, dejar las cosas que nos hacen mal a un costado y seguir con nuestras vidas, buscando la felicidad, la paz. Todo vuelve en la vida, no te quedes pendiente de cómo quedan las cosas.

Piensa que es una situación desgraciada pero que ya no puedes cambiar. Se dio así y ahora es parte de tu vida. Asegúrate de que sea parte de tu pasado. Tómalo como una oportunidad para crecer, para fortalecer tu corazón y rodearte de mejores personas.