Les ofrecemos la tercera entrega de esta nueva serie semanal en la que intentaremos descubrir los beneficios de los supuestos "anti-dietas", es decir, alimentos que tienen mala fama, que están envueltos en numerosos mitos, que son desaconsejados por la tradición social pero que sin embargo aportan grandes beneficios para la salud. En esta ocasión abordaremos las características de uno de los alimentos más antiguos que conoce el ser humano: el arroz

El arroz es uno de los alimentos básicos y ancestrales de la población mundial, y por este motivo no es de extrañar que exista en cada cultura una serie de leyendas y mitos en torno a este grano sagrado.

Se suele asegurar que el arroz ocasiona el escorbuto, si no se mezcla con hortalizas; que el arroz pulido ocasiona estreñimiento y es un alimento muy pobre, poco nutritivo; que puede generar series inconvenientes al organismo; que es preciso moderar su consumo...

El arroz es indiscutiblemente un cereal que difícilmente falta en el menú de la semana, su ingesta  a nivel mundial lo coloca en el segundo cereal más consumido del planeta, para tres cuartas partes de la población mundial representa el alimento básico.

Es sin duda un alimento energético por el aporte de calorías provenientes del almidón alcanzando el 80% de su composición. La grasa está en pequeñísimas cantidades y su contenido proteico es bajo, al igual que el resto de cereales. El contenido de vitaminas y minerales varía en cuanto a la variedad del arroz, el arroz blanco pulido ha perdido en el proceso la fibra, vitaminas en particular del complejo B y minerales mientras que la variedad integral conserva todos estos nutrientes por tanto es más nutritivo.

El arroz es una importante fuente de energía debido a que está compuesto principalmente por almidones. A diferencia de otros cereales, no contiene gluten, proteína que es difícil de digerir. Por sus características es preferido por los deportistas, y se recomienda consumirlo después de situaciones de desgaste físico y mental. Sin embargo, se debe moderar su consumo, ya que en exceso eleva los niveles de azúcar en la sangre.

Por otro lado, la cáscara del arroz tiene un elevado contenido de silicio que estimula las células que intervienen en la formación ósea y de tejidos cartilaginosos. Su consumo es necesario tras sufrir una fractura, sobre todo en personas mayores, ya que el sistema óseo es más frágil. A partir de los 30 años, los huesos dejan de regenerarse, por eso la dieta debe incluirlo regularmente para prevenir la osteoporosis.

Consumir dos a cuatro porciones a la semana, sin sal, controla la hipertensión, debido a su bajo contenido de sodio. En su variedad integral, también ayuda a reducir los niveles de colesterol. Entre sus beneficios para el sistema cardiovascular podemos mencionar que disminuye el riesgo de infarto al miocardio y la mortalidad cardiovascular.

Es, además, muy rico en nutrientes, especialmente en vitaminas del complejo B. También tiene importantes cantidades de tiamina, niacina, fósforo, riboflavina y potasio. Sin embargo, después de refinarlo se pierde hasta un 50% de los minerales y casi un 85% de los nutrientes anteriores. Por ello es recomendable el consumo del arroz integral, ya que conserva parte del salvado de la cáscara y con ello, la mayoría de sus nutrientes. Asimismo es rico en fibra, lo que favorece el proceso digestivo.

Fuente: Eatright.org – Nutrition.org