"Es bueno para los niños pues es rico en calcio"; "¿Sufres de intolerancia a la lactosa? ¡Esto no es para tí!"; "Me siento gorda, sólo comeré un yogurt"... Estas son tal vez algunas de las cosas que suelen decirse acerca del yogurt. Sin embargo, ¿qué es un mito y qué es verdad entre todo ello?

El yogurt es uno de los alimentos más antiguos de la humanidad y, sorprendentemente, es empleado en la receta de innumerables comidas en todas partes del mundo. Esto se debe a que contiene importantes nutrientes como calcio, vitaminas B y D, proteínas y potasio. Así, se vuelve un alimento en extremo saludable, especialmente para los niños pequeños en pleno desarrollo y para aquellas personas mayores que necesiten un plus de alguno de estos componentes.

Hasta no hace mucho tiempo, las opciones eran sencillas: yogurt con frutas en la base o una variedad de sabor uniforme. Sin embargo, en épocas recientes sus variedades se han incrementado exponencialmente. Hoy, es posible encontrarlo con o sin grasa, griego o regular, bebible o convencional. Entre ellos, es cada vez más popular la versión "griega".

¿Qué tiene de particular? Buena parte del suero natural de la leche es retirado durante su proceso de confección, volviendo su consistencia más espesa. Aunque parece un detalle pequeño, es sustancial en términos dietarios: en el suero se encuentra la mayor parte del calcio. Esto deja esencialmente un producto rico en proteínas. En pocas palabras, el yogurt no es ni mejor ni peor en sí mismo, sino que sus bondades dependerán de las necesidades de su consumidor.

Como vemos, no todos los yogurts son iguales ni tienen las mismas propiedades. Sin embargo, todos ellos tienen una cualidad en común: poseen menos cantidad de lactosa que la leche o el helado. Se trata así de un alimento ideal para aquellas personas que sufren de intolerancia y no quieren renunciar a este tipo de sabores.

¿Por qué el yogurt contiene menos lactosa? Sucede que es preparado con bacterias vivas conocidas como "Lactobacillus" que contribuyen en la digestión de la lactosa. De hecho, estas bacterias son beneficiosas también para la salud digestiva e intestinal de las personas que no tienen problemas de intolerancia.

Finalmente, las bacterias usadas en la producción del yogurt proveen un beneficio adicional: contribuyen en la inmunidad general del organismo. Al parecer, los atributos positivos del yogurt no son tan míticos después de todo.

Fuente: eatright.org