Una nueva moda, nacida en New York, se está extendiendo rápidamente: contratar a un entrenador sexual para resolver problemas específicos de la pareja y reavivar la pasión perdida ¿En qué consiste esta nueva tendencia? ¿Es realmente útil?

Dada la velocidad con la que esta nueva práctica se desarrolla en los distintos continentes, todo parecería indicar que se impone como una solución acertada ante los conflictos sexuales tan comunes entre las parejas.

Algunos lo consideran como una evolución de las terapias matrimoniales. En ciertos casos se apela a este nuevo oficio para encontrar respuestas a problemáticas íntimas; en otros casos, en cambio, se utiliza simplemente para potenciar el placer y descubrir nuevas alternativas.

La rutina, los años, el desgaste, la falta de novedad, son algunas de las causas por las que las personas acuden a los couch sexuales. ¿Pero cómo funciona? Muchas veces puede ser de manera teórica o bien con ayudas que estimulan las sensaciones del cuerpo en situaciones específicas. Muchos contratan un servicio presencial para que el entrenador sea testigo, participando con sus consejos (no sexualmente) en el mismo momento del sexo. Funcionan como una guía concreta y precisa que los va orientando.

El encuentro con el coach puede ser individual o de pareja, para personas que muchas veces tienen problemas que no saben resolver y no se animan a hablar sobre determinados temas. También ayuda a los que tienen dificultades para encontrar pareja, problemas para seducir, a los que tienen inconvenientes para relacionarse con otros, a los adictos al sexo, a las fobias sexuales, a las relaciones rutinarias y a la anorgasmia, entre otros.

El coach sexual trabaja por medio de conversaciones e indagaciones profundas, muchas veces escarbando en la psicología de los clientes, para identificar las limitaciones y las posibles causas del bajo deseo o rendimiento. Luego, diseña un plan para encontrar una salida para un futuro mejor.

Como principio esencial, los entrenadores sexuales se dedican a eliminar la inhibición por medio de propuestas concretas para recuperar la pasión y atreverse a más. Es muy dinámico y los resultados se ven a corto plazo.

Está claro que, más allá del porcentaje de éxitos que esgriman, no es para todos. ¿Te atreverías a contratar uno?