Las redes sociales son un fenómeno masivo pero relativamente nuevo. Son muchas las personas que se abren una cuenta sin conocer a fondo su funcionamiento. Incluso puedes saber utilizarlas pero cometer faltas de sentido común respecto a tu privacidad o la de tus amigos.

A continuación te describimos una serie de errores de novato que debes evitar:

Ponerle tags a tus amigos. Se fueron todos juntas de fiesta y sacaste fotos de tus amigas borrachas o besando a un desconocido. ¿Es necesario que subas las fotos? Y lo que es peor: si las subes… ¿Para qué demonios les pones etiquetas? Cada uno debe ser libre de decidir si quiere ser identificado en la foto, pues al hacerlo haces que esa foto sea pública y visible para cualquiera que busque su nombre. Ponle tags a las fotos en las que sales tú, pero no a las de los demás.

Tener tres chats abiertos al mismo tiempo. Eres una genia del multitasking, pero es probable que te despistes y termines respondiéndole a una amiga un mensaje para la otra. Mantener tres chats abiertos es jugar con fuego. No pasa nada si son muy amigas pero nada pero si criticas a una y se lo terminas enviando a la interesada...

Publicar los detalles de tu relación sentimental. “No entiendo a mi novio, me pone de mal humor”. Honestamente, el mundo entero no tiene porqué estar al tanto de los pormenores de la relación. Además luego se arreglan entre ustedes y es humillante que cada vez que tu pobre novio ve a alguien le tenga que explicar que siguen juntos. Tampoco es elegante cambiar el status emocional para darle miedo a tu pareja “Fulana está en una relación complicada”.

Aceptar a tu jefe como amigo. No importa si tu jefe es la persona más amable y afectuosa del mundo. Es tu jefe y no va a poder evitar sentir curiosidad por chequear tu muro si le dices que te ausentas por estar enferma y luego ve fotos tuyas de la noche anterior en una Disco. Los jefes saben que nadie los admite como “amigos” en las redes sociales, no se va a ofender.

Enviar solicitudes tontas a tus contactos. “Fulanita necesita agua para su granja, mándale puntos en Farmville”. Al décimo de estos mensajes ridículos, lo que te dan es ganas de arojarle un balde de agua a Fulanita y prenderle fuego a su granja digital. No incordies a tus prójimos con solicitudes de “birthday calendar” o tonterías por el estilo.

Aceptar a tus padres como amigos. Depende la relación que tengas con ellos. Pero que tus padres vean fotos de tus noches locas no debe ser de lo más motivador. Además corres el riesgo de un exceso de cariño y de comentarios diarios en tu muro: "Devuelveme los tuppers de la comida que te preparé". ¡Trágame tierra!

Publicar en tu muro cuanta cadena te llegue. Fotos con ángeles, corazones que conceden deseos, cruzadas ecologistas y rosarios a la Virgen. Alguna vez puede ser, pero si plagas tu muro con esto la gente terminará escapando de ti.

Hacer visibles tus fotos para todo el mundo. Si no estás atenta al nivel de privacidad que eliges para tus fotos es posible que cualquier desconocido pueda conocer tu intimidad. Desde el gerente de Recursos Humanos de tu empresa hasta un ladrón que está planeando un robo en tu área. Define la intimidad de tus fotos a “Solo amigos”.

Responder en el muro un mensaje privado. Le escribes a tu amigo un mensaje en el que le cuentas todas tus intimidades. El muy despistado, en vez de responderte con otro mensaje privado, te responde en tu muro a la vista de todos: “Es una pena saber que estás tan triste desde que te dejo tu novia, espero que te recuperes”. Humillante y patético. Los mensajes con cosas intimas no se ponen nunca en el muro publicamente.