PHOENIX (Arizona) - Una hispana relató durante un juicio por discriminación racial que se le sigue al alguacil Joe Arpaio y al departamento a su cargo que tenía cinco meses de embarazo cuando un agente la azotó de frente contra el vehículo que conducía después que la detuvo por una falta injustificada de tránsito.

Lorena Escamilla testificó el jueves que en los hechos ocurridos hace tres años, ella fue víctima de discriminación y maltrato cuando se le ordenó que parara mientras conducía a su casa. La mujer dijo en su testimonio que su hijo nació sano y sus intentos de presentar quejas en la oficina del alguacil resultaron infructuosos.

Arpaio, alguacil del condado de Maricopa, ha rechazado reiteradamente las acusaciones de que su departamento discrimina a los latinos y asegura que los agentes de su oficina sólo detienen a personas si creen que se ha cometido algún delito.

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Sin embargo, el grupo de hispanos que presentó la demanda civil afirma que los agentes del alguacil del condado de Maricopa han detenido algunos vehículos sólo para verificar la condición migratoria de quienes van a bordo.

Los demandantes no solicitan una indemnización monetaria. Desean un fallo en el que se declare que la oficina de Arpaio efectúa prácticas discriminatorias a la par de una orden en la que se obligue a cambiar de política al departamento del jefe policial.

El juicio constituye el primer caso en el que la oficina del alguacil está acusada de encasillamiento racial sistemático y servirá de antecedente para una demanda de derechos civiles similar, pero más amplia, que presentó el Departamento de Justicia federal contra Arpaio y su oficina.

En caso de que pierda el juicio, Arpaio no iría a prisión ni pagaría multas.

El juez federal Murray Snow fallará en el caso y se prevé que los testimonios concluyan la semana entrante.

Escamilla, de 33 años, dijo el jueves que en septiembre de 2009, un agente hizo una vuelta en U y la obligó a que se detuviera aun cuando no había infringido ley alguna de tránsito.

Según la testigo, el agente le dijo que pensaba que ella transportaba armas y drogas en el automóvil, y que no llevaba encendida la luz que ilumina la placa de su vehículo.

"(El agente) carecía de profesionalismo", manifestó Escamilla.

Escamilla dijo que el agente se puso hostil cuando ella no aceptó que le cateara el vehículo. Tuvo que contener las lágrimas cuando afirmó que el agente se dirigió hacia ella con palabras ofensivas porque no quiso sentarse en la lámina caliente de su coche.

Escamilla dijo que después, el agente la azotó varias veces contra la maletera del coche y contra el espejo lateral. La testigo dijo que el agente la metió después en un patrullero y la retuvo durante unos 30 minutos.

Al final, un perro antidrogas fue traído para que olfateara el vehículo de la mujer. Las autoridades no encontraron armas ni drogas, apuntó.

Se le extendió un citatorio para se presentara ante un tribunal porque no demostró tener seguro y fue puesta en libertad, aunque impugnó la multa. Escamilla señaló que años después de esta detención de tránsito presentó una denuncia formal ante la policía de Phoenix.

Los abogados de Arpaio rebatieron el relato de esta detención y pusieron en duda que hubiera habido la vuelta en U. También preguntaron si ella tomó fotos de que hubiera sufrido algún moretón tras el encuentro con el agente.

Asimismo, a pregunta de un abogado de Arpaio, Escamilla señaló que no había advertido si estaba apagada la iluminación de la placa del vehículo.

Escamilla no fue multada por esta infracción de tránsito. El agente que detuvo a Escamilla no ha rendido su testimonio.