El pasado domingo en un programa de TV fue invitado el exburócrata de la Administración del expresidente George W. Bush, Adolfo Franco, quien nos llegó a los televidentes con un cuento nuevo: las plataformas que aprueban los partidos en las convenciones no cuentan.

Es decir, que todo el esfuerzo de gastar millones de dólares para hacer los encuentros cuatrienales en los que se oficializa el lanzamiento de la fórmula presidencial y se establecen los principios del partido no sirven, en lo que tiene que ver con el delineamiento de los fundamentos de la agrupación política.

Afortunadamente, la gente no es tonta y no se traga entero todo lo que dicen en los medios de comunicación.

Franco pretendía desviar la atención de la grosera plataforma republicana en materia de inmigración, que solo ofrece dolor y sufrimiento para la comunidad indocumentada afincada en Estados Unidos.

La carta de principios del partido republicano para los inmigrantes fue presentada nada menos que por Kris Kobach, el autor intelectual de la mayoría de las medidas antiinmigrantes que se han propuesto o aprobado en este país en la última década.

Sus obras iniciales fueron las normativas locales en Hazleton (Pensilvania) y Farmers Branch (Texas), que proponían prohibir el alquiler de vivienda a los indocumentados.

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