Durante su discurso ante la convención republicana, en Tampa, el pasado 29 de agosto, la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, contó como se había cambiado del Partido Demócrata al Partido Republicano.

La gobernadora, una de las nuevas estrellas hispanas del Gran Viejo Partido (GOP), narró que sus padres eran demócratas y que ella también lo había sido.

Sin embargo, en medio del dilema de lanzarse a un puesto político en un diálogo con su esposo de pronto tuvo una epifanía: “somos republicanos”, le dijo.

Acababan de sostener una conversación sobre welfare, el tamaño del gobierno, los impuestos para las familias y los pequeños negocios, cuando ocurrió la revelación.

Utilizando la frase “somos republicanos y no lo sabíamos”, como paradigma del discurso de Martínez vino a Charlotte la activista Rachel Campos-Duffy, a promover la campaña presidencial de Mitt Romney.

 Campos-Duffy, quien hizo televisión en la década de los noventa, señaló que le había pasado algo exactamente igual que a Martínez: de venir de una familia demócrata había descubierto que era republicana.

La mujer de 41 años, que tiene seis hijos, afirmó que “somos republicanos y no lo sabíamos” se aplicaba a la comunidad hispana por sus tradiciones y valores.

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