PHOENIX - Partidarios y oponentes de la polémica ley de inmigración de Arizona están enfrentados de nuevo luego que legisladores demócratas dijesen que están trabajando para anular la medida.

Decenas de manifestantes se congregaron en las afueras del capitolio estatal este lunes, portando carteles y enredándose a gritos, mientras legisladores de ambos partidos discutían la ley del 2010.

El senador demócrata Steve Gallardo dijo que va a presentar una propuesta para anular la ley, que dice es polarizante y ha dañado la reputación del estado.

"(La ley) no ha hecho nada para resolver los asuntos de inmigración en el estado de Arizona", dijo.

Legisladores republicanos, que celebraron su propio acto para reiterar su apoyo a la ley, dicen que la propuesta de Gallardo no prosperará en el Congreso local.

Un juez federal bloqueó la implementación de varias partes de la ley, incluyendo el requerimiento de que la policía, cuando hace cumplir otras leyes, interrogue a personas sobre su situación migratoria si sospecha que la persona está ilegalmente en el país.

Pero el juez permitió que otras secciones entraran en efecto, incluso una prohibición de que jornaleros ofrezcan sus servicios en las calles.

La apelación estatal del fallo ahora aguarda una revisión por parte de la Corte Suprema de la nación.

Los opositores demócratas de la ley están envalentonados por lo que dijo el autor de la ley de anularla y los llamativos intereses públicos en la aplicación de las leyes de inmigración.

La demócrata Catherine Miranda, legisladora por Phoenix, dijo que la ley ha dañado las oportunidades de atraer negocios al estado.

"Arizona continuará arrastrándose hacia la recuperación económica, pero sin revocar el proyecto de ley SB1070, quedaremos detrás de todo el país por nuestra reputación dañada", dijo.

Manifestantes en contra de la ley mostraron pancartas que decían "No a las redadas racistas. Todos los derechos para todos los inmigrantes" y coreaban "¡La 1070 debe de irse!".