Jurados militares reanudaron las deliberaciones de casi seis horas el viernes antes de regresar con el tan esperado veredicto. 
 
 
El jurado, conformado por 11 hombres y dos mujeres, dictaminó que era culpable en el asesinato de 13 personas en la base militar de Fort Hood, Texas, en el año 2009. 
 
El mayor Nidal Hasan actuó como su propio abogado y le dijo a un panel militar de expertos de salud mental que él deseaba haber muerto en el ataque, porque eso habría significado que Dios le había escogido para martirio, de acuerdo con documentos obtenidos por el diario The New York Times.
 
Los documentos eran parte de un reporte que concluyó que Hasan era competente para enfrentar juicio.
 
Hasan quedó paralizado de la cintura hacia abajo luego que policías de Fort Hood pusieron fin al ataque disparándole en la espalda.
 
"Estoy parapléjico y pudiera pasarme el resto de mi vida de prisión", le dijo Hasan al panel de expertos, de acuerdo con los documentos. "Sin embargo, si muriese por inyección letal, aún sería un mártir".
 
Hasan tiene 13 cargos de homicidio premeditado y 32 cargos de intento de homicidio premeditado.
 
El hombre no tuvo ninguna reacción visible cuando se leyó el veredicto. Cuando éste salió de la sala de audiencias, algunos sobrevivientes y familiares de las víctimas comenzaron a llorar.