Mientras que los Cubs y la ciudad de Chicago no han llegado a un acuerdo sobre reformas propuestas para el estadio Wrigley Field, el equipo de béisbol ganó un nuevo aliado: el alcalde de la comunidad de Rosemont, Brad Stephens, quien dijo que le daría la bienvenida al equipo con los brazos abiertos.

De hecho, Stephens dice que tiene un terreno de 25 acres listo para ser ocupado y dijo que está dispuesto a dárselo a los Cubs, por la módica cantidad de $0.00.

Así es, está dispuesto a darlo gratis.

"Nos gustaría que vinieran a echar un vistazo, a ver si funciona", dijo Stephens.

El terreno se encuentra ubicado a un lado de la autopista Tri-estatal de peaje, a la altura de Balmoral Avenue. De acuerdo con el alcalde, el espacio es lo suficientemente grande para albergar un estadio  con estacionamiento. Además, dijo Stephens, el terreno propuesto cuenta con acceso al tren Metra y a transporte de la CTA.  Stephens indicó que en su comunidad no habría los mismos problemas que el equipo enfrenta en Chicago, en relación a los juegos nocturnos, fiestas callejeras y señalización, temas que han entorpecido las negociaciones con la Ciudad.

"Nuestra comunidad fue construida en base al entretenimiento", dijo Stephens. "Y creo que lo hacemos bien. Y creo que la adición de los Cubs sería una buena joya, en la corona que tenemos aquí".

Un portavoz del equipo emitió un comunicado el lunes por la noche, en el que sugiere que nadie está dispuesto a siquiera pensar en una nueva ubicación para la legendaria franquicia.

"Desde el primer día, la familia Ricketts ha estado trabajando incansablemente para desarrollar un plan de campeonato para preservar el Wrigley Field e invertir en el vecindario", dijo en el comunicado. "Ellos aprecian el interés de Rosemont y otros, sin embargo, el enfoque actual es trabajar hacia un acuerdo con la ciudad de Chicago".

Stephens dijo que no pretende interferir en las negociaciones entre Chicago y los Cubs. Dijo que sólo quiere que el equipo sepa que está dispuesto a hablar y tiene una oferta lista por si las conversaciones con la ciudad no llevan a nada. Sin embargo, señaló también que la ciudad de Rosemont podría ofrecer menos impuestos.

Si los Cubs deciden trasladarse a Rosemont, su impuesto sobre la diversión, de un 12 por ciento, se reduciría en más de la mitad, lo que le ahorraría al equipo cerca de $17 millones y se eliminarían los millones de dólares gastados en restricciones de señalización, límites en los juegos nocturnos, tratos con los dueños de azoteas cercanas al estadio y las limitaciones de conciertos y festivales de calles.