Estados Unidos asiste, desde hace unos años, a una explosión de medidas restrictivas al derecho al aborto que, a través de legislaciones estatales, está provocando el cierre de numerosas clínicas y limitando paulatinamente el acceso de las mujeres a esta práctica, señalaron observadores.

A lo largo de 2013, Arkansas aprobó una ley para prohibir sin excepción el aborto después de las 12 semanas de gestación y Dakota del Norte aprobó la medida más restrictiva de todo el país: la prohibición de practicar el aborto tan pronto como el latido del feto se detecta, en torno a las 6 semanas de gestación.

Las medidas aprobadas por los congresos estatales están provocando una oleada de batallas legales, ya que las asociaciones de defensa de los derechos reproductivos de la mujer alegan que la mayoría de estas acciones son inconstitucionales.

A raíz de un fallo del Tribunal Supremo en 1973 el aborto es un derecho garantizado en EE.UU. durante el primer trimestre de gestación, aunque los estados pueden imponer regulaciones a partir del segundo trimestre o incluso prohibir la interrupción del embarazo en el último trimestre, cuando el feto es viable fuera del útero.

El caso más reciente a dirimir en los tribunales es el del estado de Texas, cuya ley del aborto fue parcialmente bloqueada después de que un juez federal considerara inconstitucional dos de sus apartados, ante lo que el Estado presentó un recurso cuyos argumentos serán escuchados este lunes.

La mayor polémica reside en la provisión que obliga a los médicos que practican el aborto en Texas a tener una autorización de un hospital situado a un máximo 30 millas (48,2 kilómetros), lo que obligaría a muchos centros a cerrar el servicio por falta de estos permisos.

El fiscal general del estado niega que la ley conlleve una "carga excesiva sobre las mujeres que buscan servicios de aborto" y argumenta que "más del 90 % de las mujeres seguirán pudiendo acceder a un aborto seguro a un máximo de 100 millas de su residencia".

Asimismo, el juez también decidió bloquear parcialmente una segunda disposición que limita dispensar medicamentos que inducen el aborto.

La ley, que entró en vigor el pasado octubre y prohíbe practicar el aborto a partir de las 20 semanas de gestación, está abanderada por el fiscal general del estado de Texas, el conservador Greg Abbott, que aspira a relevar al republicano Rick Perry como gobernador en las elecciones del próximo año.

Los grupos anti-aborto tienen como objetivo consolidar su posición en decenas de estados y empujar al Senado para apoyar una propuesta aprobada por la Cámara de Representantes controlada por los republicanos que pretende prohibir a nacional la mayoría de los abortos a las 20 semanas después de la concepción.

El asunto puede ser un arma de doble filo para las próximas elecciones legislativas de noviembre, en un momento de máxima polarización política en Washington.