Los atletas, digamos aquellos que no corren algunas millas al día si no que van por las grandes ligas, son saludables, sin duda, pero no están exentos de padecer ciertos problemas de salud.

Un nuevo estudio encontró que estos competidores, que participan en largas, larguísimas maratones o eventos deportivos aún más exigentes, también tienden a envejecer y tienen ciertas preocupaciones de salud, distintas a las que la mayoría de nosotros pudiera esperar. Lo cierto es que sabemos muy poco sobre cuanta actividad puede realmente soportar el cuerpo humano, sobre todo a una edad mediana.

En los últimos años, los efectos del sedentarismo y la falta de ejercicio han recibido bastante atención científica pero los efectos potenciales de los excesos en la actividad física no han llamado tanto la atención. Mucha de la teoría ya existente, sin embargo, hace énfasis en los peligros del exceso de ejercicio para el corazón. Algunos pocos estudios han examinado otras implicaciones en la salud de aquellos que suelen correr o ejercitarse “demasiado”.

Con la esperanza de entender mejor que pasa en el cuerpo de aquellos que se exceden un grupo de investigadores de las universidades de Stanford y California estudiaron a más de 1200 “ultra atletas” e indagaron sobre el estado de sus huesos, sus corazones, su presión arterial, sus próstatas, sus senos y sus pulmones para descubrir que tienen una muy baja –pero no nula- incidencia de enfermedades como presión arterial alta o arritmia. Menos del uno por ciento había sido diagnosticado con problemas cardiacos o cáncer.

Sin embargo el carcinoma de las células basales fue el más común entre los atletas – 1,6 por ciento- , presentando en general una tendencia a la enfermedad más baja que la de los americanos adultos de la misma edad.

Pero, no todo brilla como el oro, los atletas reportaron tener una alta incidencia de problemas respiratorios y muchos de ellos –casi un tercio- manifestó estar experimentando alergias o asma muy frecuentemente después de sus jornadas de atletismo.

Los atletas, además, suelen ser muy propensos a los golpes y a los resentimientos musculares o de rodilla. En conclusión, podríamos decir que si bien el ejercicio tiene decenas de efectos positivos comprobados en nuestro cuerpo, todo extremo es vicioso. Tanto el sedentarismo como el ejercicio compulsivo pueden traer sus problemas, lo ideal es encontrar un equilibrio saludable.