Llegas por la noche a tu casa absolutamente muerta de cansancio y stress. Cuando duermes sueñas con cosas del trabajo. Lo laboral cada vez ocupa más tiempo en tu cabeza y no puedes seguir a este ritmo.

Es hora de que pongas las cosas en su sitio. El stress no es un tema menor, muy por el contrario significa haber llevado tu equilibrio psicológico al límite y enfrentarte con síntomas como: apatía, ansiedad, irritabilidad, fatiga, falta de apetito sexual o tendencia al uso de drogas o alcohol.
Quizás estás a tiempo de frenar el stress y de aplicarte una serie de medidas que te ayuden a evitarlo:

Encuentra un trabajo que te motive. No tiene que ser ya o en una semana. Pero si tu trabajo es rutinario y tiene una presión enorme quizás es tiempo de que pienses en un cambio. Nadie puede forzar la máquina para siempre. Es probable que haya tareas que tengan que ver más con tu creatividad y vocación. Un trabajo donde te de placer entrar por la puerta por las mañanas.

Aprende a decir que no. Al principio de la carrera profesional estamos obligados a hacer todo lo que nos pidan y a ser voluntarios para cualquier tarea difícil. A medida que pasa el tiempo nos ganamos el derecho a poder poner límites. Es muy posible que hace mucho tiempo ya hayas pagado tu derecho de piso. Hazte valer y no permitas que te abrumen con trabajos que no te corresponden.

Avisa cuando necesitas ayuda. No seas de las que piden ayuda cuando la situación llegó a límite. Tienes que conocerte mejor y solicitar colaboración para aquellas tareas que te sobrepasen. Además un jefe inteligente valora a empleados que pueden evaluar sus propias capacidades con realismo.

Tómate pausas. Si sigues trabajando sin descanso llegará un momento en que por más que continues poniendo esfuerzo este rendirá cada vez menos. Es vital que hagas pequeñas pausas a cada dos horas. Despéjate, ve a tomar un café, charla con un compañero. Dale un pequeño respiro a tu cerebro que te permita retomar la tarea con nuevos brios.

Relativiza. Crees que si el informe se retrasa es el fin del mundo o que si no te quedas después de hora la firma perderá dinero… Pon las cosas en su justo lugar. La empresa seguirá donde estaba, no eres el centro de todo, como crees. Si mañana no estuvieses, te sorprendería ver cómo le asignarían tu escritorio a otro y seguirían con tu trabajo donde lo dejaste. No somos irremplazables. Lo prioridad debes ser tú. Cuídate.

El trabajo no es tu vida. Hay muchas más cosas más importantes: pareja, familia, amigos. Es probable que te estés avocando al trabajo de esta manera tan obsesiva para tapar un vacio. Los Power points y las planillas de Excell no pueden reemplazar los afectos importantes de la vida. Deja las cosas del trabajo en el trabajo y cuando llegues a casa ten la distancia como para saber disfrutar de una cena en familia.

Si quieres averiguar más sobre el stress laboral te recomendamos que te informes en la organización sin fines de lucro Helpguide, haz clic aquí (está en inglés).