Cada vez que vamos de compras encontramos información muy variada que nos habla de las bondades “hipoalergénicas” de muchos productos de maquillaje. La belleza está asociada al cuidado extremo del cutis y podemos ceder fácilmente ante el poder de convencimiento de frases que nos cautivan: “para una piel radiante”, “no más irritación en tu piel” y una serie de promesas asociadas a un cutis envidiable.

Pero no todo lo que brilla es oro. La Administración de Alimentos y Drogas de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés), afirma que el uso de los términos “hipoalergénico”, “seguro para la piel sensible” o que “no produce alergia” está más asociado a la estrategia publicitaria de las compañías cosméticas, y no necesariamente garantiza que las reacciones alérgicas estarán ausentes en el consumidor.

La FDA versus los Laboratorios

Durante los últimos años, esta institución ha presionado a los laboratorios para que solo se les permita utilizar la palabra “hipoalergénico” si se realizasen previamente pruebas científicas sobre personas. Si estas pruebas demostraran, sin lugar a dudas, que un cosmético causa porcentajes mucho más bajos de reacciones alérgicas que los otros, entonces se le permitiría exhibir la palabra “hipoalergénico” en el producto.

Pero la FDA no ganó esta batalla y el año pasado, la Corte de Apelaciones de EE.UU para el Distrito de Columbia, dictaminó que la regulación de la FDA para la definición de "hipoalergénico" no era válida. Esto significa que hoy en día ya no hay ninguna normativa específica que defina o regule el uso del término "hipoalergénico" o de palabras similares por parte de las compañías de productos cosméticos.

Pero… ¿Qué debo hacer antes de comprar un cosmético?

La industria de la belleza lleva muchos años de investigación y, aunque la FDA perdió su pulso por definir el término “hipoalergénico”, se han conseguido ciertos logros. En el pasado las empresas cosméticas usaban componentes “duros” que tendían a causar más reacciones alérgicas.

Hoy, tras años de investigación, ya no es así. La misma FDA reconoce que la mayoría de los cosméticos tiene un riesgo de alergia mucho más bajo que en el pasado. Además hoy en día todo producto cosmético debe incluir una lista detallada de sus componentes químicos. La misma industria cosmética está interesada en su renombre y en lanzar productos que no sean una mala experiencia para sus consumidores.

En resumidas cuentas: Si eres alérgica y conoces el nombre de ingredientes o principios activos que podrían causarte reacciones (como urticaria, inflamación, etc.) entonces -antes de comprar un producto- tendrás que leer concienzudamente los componentes en su envoltorio. Si no estás segura, no lo compres y consulta a tu dermatólogo.


Para saber más puedes leer las recomendaciones de la FDA (en inglés).