Los motivos que llevan a las mujeres a considerar una reconstrucción vaginal sin duda son válidos, pero es primordial saber que este tipo de procedimientos no son recomendados por la comunidad médica, tienen un alto riesgo de complicaciones y una eficacia no comprobada.

Una terrible experiencia

Cada vez son más frecuentes los testimonios de mujeres que relatan el malestar causado por intervenciones como la reconstrucción vaginal. “Me sometí a una vaginoplastia; manipularon mis músculos y clítoris, y me cortaron los labios interiores. Tengo 5 cicatrices, una sonda, mucho dolor, ardor y sangrado. Está todo tan hinchado, que no le encuentro forma a mi vagina y no sé si quedaré bien”. Ésta es una de tantas historias relatadas en los foros femeninos.

Junto con las vivencias del procedimiento, muchas mujeres comparten los motivos que las llevan a someterse a operaciones como la reconstrucción vaginal. Éstos van desde la incontinencia por la pérdida de tonicidad muscular, hasta la insatisfacción sexual, incomodidad o estética; lo cierto es que por más legítimos que suenen sus argumentos, el Congreso Americano de Ginecólgos y Obstetras (ACOG, por sus siglas en inglés) reporta, que no se ha demostrado que estas intervenciones sean seguras, efectivas a largo plazo, o la solución a los problemas; mientras que sí se sabe que implican riesgos de serias consecuencias como infecciones, adhesiones de tejidos, alteración en la sensibilidad o dolor al tener relaciones sexuales; complicaciones que, lejos de ayudar, pueden empeorar la situación.

Piénsalo dos veces

Ante una oferta y demanda cada vez mayor de procedimientos conocidos como “Rejuvenecimiento vaginal”, “Revirginación”, “Rediseño genital (designer vaginoplasty)”, “Ampliación de punto G” o “Reconstrucción vaginal”; el ACOG advierte que las únicas intervenciones vaginales médicamente indicadas, son para casos muy específicos como una reparación de mutilación genital, hipertrofia o asimetría congénita de los labios, o irritación crónica.

La Institución sugiere a los especialistas que reciben solicitudes de operaciones como éstas, por cuestiones estéticas; ilustrar a las mujeres sobre la amplísima gama de apariencias genitales que existen, que son normales y diferentes de mujer a mujer.

En cuanto a las preocupaciones por la relajación vaginal y su relación con la pérdida de orina o insatisfacción sexual, el Organismo afirma que, primero que nada es necesaria una valoración médica y después abordar el problema considerando otros tratamientos existentes no quirúrgicos.

Fuente: www.acog.org