Tras la ejecución de Edgar Tamayo en Texas, ahora la comunidad internacional tiene puestos sus ojos en el próximo ejecutado mexicano.

Ramiro Hernández Llanas es el próximo mexicano en el pabellón de la muerte y su familia en Nuevo Laredo quiere detener el reloj para que no llegue el nueve de abril.

El caso de Hernández se parece al de Tamayo, ya que las autoridades del país azteca argumentan que se violaron los derechos consulares del mexicano y piden que se suspenda la pena de muerte.

Hernández se encuentra tras las rejas por el homicidio de Glen Linch, un profesor y dueño de un rancho en Texas quien era empleador del mexicano.

Hernández mató con una varilla de metal a Linch y después violó a la esposa del profesor hasta quedarse dormido. Fue ahí cuando lo agarró la policía y fue condenado en febrero del 2000.

A pesar de que todo apunta en su contra, la familia del mexicano no deja de llorar y piden que su ser querido no reciba la inyección letal.

“Y si Dios me lleva antes, sería mejor para mi… Yo si le pido a Dios para que Dios me lo bendiga y que a todas esas personas que van a hacer eso que Dios los bendiga y que tenga compasión de ellos”, dijo la madre de Ramiro Martha Llanas.

Con respecto a este caso, la Secretaría de Relaciones Exteriores indicó que se tratará igual que todos los casos de los mexicanos en la pena de muerte en Estados Unidos y se llevarán a cabo todos los esfuerzos necesarios para evitar que le apliquen la pena de muerte.