En México hay indignación por las imágenes de un campesino que pasó tres noches en las afueras de un hospital de Sonora hasta que murió allí tirado en el suelo.

Antes de morir, José Sánchez Carrasco, de 38 años, dijo que no lo atendieron, que simplemente le dijeron que se quitara la ropa para refrescarse. Según Sánchez, él no se iba de allí porque simplemente no podía caminar debido a que se había lastimado la columna.

Con una cobija y sin ánimo para hablar, el campesino explicó a las cámaras de medios locales que se lastimó en la espalda cuando estaba trabajando, y que llegó al hospital con diarrea, vómito y deshidratación.

Según el hospital, no se trataba de un campesino sino de un indigente, el cual sí recibió atención y fue diagnosticado con "deshidratación".