ASUNCION, Paraguay— Un chofer de autobús que lleva más de tres semanas clavado a un madero se cosió la boca para protestar junto con otros nueve crucificados y cuatro más en huelga de hambre contra la empresa que los despidió meses atrás, supuestamente por su militancia sindical.

Los manifestantes se trasladaron en carros de madera tirados por sus compañeros desde el pueblo Luque al centro de Asunción, una distancia de 15 kilómetros que recorrieron bajo un sol abrasador y con 40 grados centígrados de temperatura.

La protesta culminó a pocos metros de la vivienda del presidente Horacio Cartes, donde los manifestantes fueron detenidos por la policía antimotines.

"Es una vergüenza la incapacidad del Estado que a través de su nuevo gobierno con Cartes como mandatario no tenga la fuerza ni la inteligencia para encontrar una solución a nuestro reclamo justo de reincorporarnos a la empresa (privada) Vanguardia", dijo el líder sindical Juan Villalba en entrevista con The Associated Press.

Recordó que Cartes ordenó a la ministra de Justicia y Trabajo que encuentre una solución urgente al conflicto, algo que aún no ha sucedido.

Pese a tener los labios cosidos con hilo negro, Mariano Centurión alcanzó a decir en voz baja a la AP que estaba dispuesto a "morir por esta causa. Ya no retrocederemos ante la maldad de la patronal".

María Concepción Candia, crucificada y esposa del sindicalista Villalba, comentó que "es sorprendente cómo la patronal es insensible con sus trabajadores solamente porque están sindicalizados para reclamar el cumplimiento de las 40 horas semanales de trabajo, remuneración por horas extras, pago al sistema de jubilación y seguro médico".

Aufredi Paredes, gerente de la compañía de autobuses, dijo que la empresa está dispuesta a reincorporar a cinco choferes e indemnizar al resto como lo establece el código laboral. "Tenemos derecho a elegir con quiénes trabajar", aclaró sin dar más detalles.

Cuatro conductores completaron el martes 36 días de huelga de hambre mientras que los crucificados llevan 27 días clavados al madero.